• +53 7204 81 90

Jazz Café

Jazz Café

Jazz Café

Hay lugares únicos en La Habana que durante años se han mantenido en la preferencia del público nacional y foráneo. Como bar, restaurante o centro nocturno, el Jazz Café es uno de esos sitios donde el visitante se regocija con la inigualable vista del sofá más largo del mundo, nuestro malecón habanero. Habiéndolo visitado en varias ocasiones para disfrutar de sus presentaciones de Jazz, esta vez, en la mejor de las compañías, decidimos deleitarnos en una lluviosa tarde con uno de nuestros cócteles preferidos, la Piña Colada. Casi adicta a esta exquisita mezcla, que confieso aun no aprendo a elaborar, la pruebo en cada sitio que visito. En esta especie de búsqueda de la mejor Piña Colada de La Habana, ansiosa esperé por el trago que si bien adecuadamente decorado, tardó tanto como para que pudiese aprender de memoria la descolorida carta del local. La sorpresa comenzó desde la entrada, cuando al pisar el umbral los meseros con cara de hastío veían caer la lluvia desde las banquetas de la barra o se divertían sentados cerca de la caja registradora. Al sentarnos, escogiendo cuidadosamente la mesa, debido a que las más cercanas aún acogían la cubertería empleada por otros comensales, esperamos un rato hasta que uno de los chicos del servicio se acercó y preguntó, a la vez que recogía la mesa contigua, que si ya nos habían atendido. Ni rauda y menos aún veloz, una camarera vino a la mesa y pidió nuestra orden que, al ver la demora decidimos solo fuera el cóctel deseado y una picadera sencilla. La buena presentación nos tomó por sorpresa, así como la textura del cóctel, no así, por desgracia, su sabor. Decepcionante fue paladear destruido el armonioso equilibrio que pudo tener, pues demasiado cargada de alcohol, este opacaba el resto de los ingredientes. Las tapas por suerte no requerían de una elaboración complicada, lo que hizo que llegasen antes a la mesa. Dados de queso y olivas en una justa cantidad acompañó la larga espera por el trago y por el cese de la lluvia. Salva a este lugar su fama ganada en épocas pasadas y la metamorfosis que sufre en las noches, o simplemente su buena oferta cultural que hace que los clientes a ritmo de jazz soporten las demoras. En nuestro caso sirvió para incentivar la conversación y de manera pausada comprobar que no es este el sitio donde iríamos a pasar un buen rato en horario de la tarde. Por el momento, de manera amateur, seguimos en búsqueda de la mejor Piña Colada de La Habana con este abrazador calor. Mientras la encontramos, le recomendamos la de La Reliquia, donde su presentación le asombrará al igual que su textura y gusto equilibrado. Ah, por cierto, ya no existe el peligro de una inundación en su mesa. Y si prefiere el Jazz Café disfrute de la vista y el jazz junto a otro trago, no se deje engañar por una hermosa presentación. Marisel Morejón Barbán. Coordinadora Guía Excelencias Cuba.

Descárgate la app Guía Excelencias Cuba

+1200 Restaurantes y bares
Gratis español, inglés y ruso

Síguenos en las redes sociales